Cuando la vivienda es un lujo, ocupar es un derecho
Sobre el nivel de pobreza
EL PARO UN PROBLEMA ESTRUCTURAL
Una de las causas más directas del aumento del paro, y como consecuencia del nivel de pobreza, viene dada por la globalización del mercado. La tecnificación y automatización de la producción nos encamina hacia una economía sin apenas trabajo humano. Actualmente hay 120 millones de parados y 700 millones de trabajadores en precario en todo el mundo. De la población mundial hay 1.100 millones de personas con ingresos por debajo del umbral de pobreza, es decir, no llegan a cubrir las necesidades esenciales (vivienda, escolarización, culturización, sanidad…).
EL ENGAÑO DEL BIENESTAR
Cada vez hay un mayor número de personas en situación de pobreza, principalmente en los países mal llamados desarrollados y en las zonas industrializadas, donde se ha defendido un presunto estado de bienestar, en que se dejaba entender que el propio Estado creaba los elementos de protección necesarios para el desarrollo personal y colectivo. El desequilibrio del modelo económico ha ido acentuando las cada vez más patentes desigualdades. Esta situación viene provocando la progresiva privatización de las instituciones y los recortes sociales (pensiones, paro, ayudas, subvenciones…).
MALDITO PAÍS
Sería importante revisar las sorprendentes cifras del nivel de pobreza a que hemos llegado en este Estado. Unos 8 millones de personas, 18 de cada 100, tienen ingresos inferiores a las 40.000 ptas./mes, a esto hay que añadir que 1,5 millones, el 4 por ciento, viven con menos de 20.000 ptas. Ésto se desprende de la realidad socio-laboral.
PRECARIEDAD LABORAL Y PARO
De un 16 por ciento que había de trabajos inestables se ha pasado a un 47 por ciento de inseguridad, debido a las medidas flexibilizadoras (contratos temporales). Ademas, ha habido una reducción sustancial de la remuneración de los trabajadores. Así, nos encontramos con 4 millones de asalariados en precario.
Las rentas sociales como los subsidios de desempleo, jubilaciones… cada vez más están supeditadas a un mínimo cotizado. Por lo que, precisamente, la gente más necesitada no puede acceder a las rentas por no cumplir las condiciones.
El gran número de parados contabilizados va en aumento, en 1970 habían 133.000 y en 1994 llegaban a los 3,8 millones. Por lo que ha pasado del 1 al 25 por ciento de la población activa. Las previsiones de este incremento para el año 2000 son de un tercio de la población en paro. Las cuentas se dispararían, de manera mucho más exagerada, si tuviésemos en cuenta a gran parte de la población que no se incluye en estas listas (trabajo sumergido, estudiantes, amas de casa o parados crónicos, que son considerados como población no activa).
Y ENCIMA SE RIEN DE LOS POBRES
Estas cifras de paro no reflejan todavía un incremento general del nivel de pobreza, como en otros países de Europa (Bélgica, Reino Unido…) donde la distancia del poder adquisitivo entre las diversas clases ya es mayor. Aquí el fenómeno tiende a agravarse porque mayoritariamente son jóvenes (750.000) y mujeres, personas dependientes económicamente de otra persona. La situación de pobreza se va a multiplicar si tenemos en cuenta que cada vez son más las familias donde ninguno de los miembros encuentra trabajo.
Al contrario que en la UE, en España el salario social no está regulado estatalmente ni es obligado. Dependerá de la comunidad autónoma en que te encuentres poder acceder y obtener mayor cantidad de dinero. Aunque la necesidad de acreditar el tiempo de residencia, el gran número de requisitos que debes cumplir, junto a la falta de información, o la dificultad a acceder a ella por muchos de los sectores mas desfavorecidos, acaban por hacer desistir a más de un@. La verdadera función de este salario no es más que otro parcheo, que no va a solucionar la raíz del problema, sino que actúa como controlador de la disconformidad que el paro y la pobreza puede crear. Así con 30.000 ptas. consiguen apaciguar el tenso ambiente que rodea esta situación.
La vivienda
PREVISIÓN: "CERO"
La escasez de vivienda no es, desde luego, algo novedoso en nuestra sociedad, múltiples factores han contribuido a crearla. En un momento donde se dio un rápido crecimiento de población, y un trasvase campo-ciudad, no se supo dar un reparto adecuado del suelo que tuviera en cuenta las nuevas circunstancias que rodean a los grandes centros urbanos. En esos momentos, se parcheó el problema hacinando a la gente en bloques de hormigón en las llamadas ciudades satélite. Al no encontrar una solución realmente efectiva, el problema se ha ido incrementando debido también a los factores que se desprenden del actual modelo económico.
EN CUESTIONES DE TECHO, DEL DERECHO AL HECHO HAY MUCHO TRECHO
La situación de los colectivos sociales más castigados económicamente, I@s parad@s, jubilad@s, jóvenes… es especialmente difícil. Esto es así porque se les imposibilita acceder al mercado laboral y, por lo tanto, costear la vivienda al precio que dictan las leyes de ese mismo mercado.
Se calcula que en este país hay de 150 a 200 mil personas sin techo y más de 50 mil transeúntes. Estas cifras no se corresponden a la necesidad real de vivienda, ya que deberían incluirse a todos los que no podemos optar a tener nuestro propio espacio vital, caso de la mayor parte de l@s jóvenes.
LAS CIFRAS CANTAN POR SI SOLAS
Por otro lado, el 84 por ciento de las viviendas se encuentran en régimen de propiedad, mostrando un mercado poco abierto y manipulado.
El paro es factor desencadenante de marginación. Pero también la política de vivienda que se ha supeditado a criterios de crecimiento económico y con ellos se han aislado de los fines de uso. España es el país europeo que dedica menor gasto y menor presupuesto a la inversión pública, en torno al 1 por ciento del PIB.
No obstante lo anterior, mirando las estadísticas podemos ver que, respecto a la población, en los últimos diez años se han ido construyendo viviendas en toda Catalunya, hasta llegar a casi 112 viviendas en 1991 por cada 100 que había en 1981. En la gran mayoría ha primado tanto en las administraciones como en las inmobiliarias las viviendas de nivel medio y alto.
Desde el 87 al 91, los precios de la vivienda han subido un 150%; mientras que a partir del 92, los precios de los pisos en ciudades como Madrid, Barcelona, Donosti se han estancado, al mismo tiempo que la oferta de éstos ha ido en detrimento por lo que hace al tamaño y a las ventajas. En zonas determinadas, más de la mitad de los pisos no superan los 60 metros cuadrados y muchos de ellos no llegan a los 40. En relación a los servicios, en Barcelona todavía hay más de 10.000 familias que viven sin luz ni agua corriente y es ínfima la cantidad de viviendas con otro tipo de servicios como gas, calefacción…
CHAPUZAS DE DOMICILIO
Después de esperar interminables años en las listas para conseguir un piso de los llamados de Protección Oficial, los beneficios que te supone son mínimos. Mantener un piso de éstos significa tener unos ingresos que te permitan pagar una suma, durante años, no inferior a los pisos de alquiler. Además, la entrada de éstos supera la cantidad que se puede permitir quien, con un trabajo fijo, viva al día y mucho menos los que no tienen una forma estable de ganarse la vida. Por si no fuera suficientemente difícil, obligan a tener un contrato de trabajo que les asegure que vas a poder ir ingresando puntualmente la cantidad establecida.
La especulación
LAS LEYES A SU MEDIDA
Vemos que el Estado está lejos de "corregir", como dicen, estos efectos del mercado sobre el "bienestar" de la vida de la gente. Por el contrario, sus leyes —Decreto Boyer y, posteriormente, la LAU (Ley de Arrendamientos Urbanos )— se dirigen a que aumenten los precios de los alquileres y, además, se precaricen los derechos de quienes pueden llegar a alquilar casas. En Madrid, por ejemplo, antes de la promulgación de esta ley, en el 1994, se hicieron 2.147 desahucios, 1.500 menos que el siguiente año —en que entró en vigor dicha ley—. Y así, se ha multiplicado, año tras año, hasta ahora.
También promueven grandes operaciones en las que quienes sacan tajada son quienes especulan con la información privilegiada y los tratos de favor de las diversas instituciones. Los chanchullos de las inmobiliarias con el poder político son conocidos en todos los países desarrollados; y en otros, estos casos ya no son ni noticia. Propiedades de distintos Ministerios, como de Sindicatos, han sido vendidas para defender intereses privados. También otras leyes, como el nuevo Código Penal, promueven la especulación al criminalizar el uso de viviendas vacías, pero en absoluto cuestionan o ponen la más mínima traba a que haya gente sin poder ejercer el derecho a la vivienda, mientras que, como se ve, se promueve el derecho de los especuladores a dejar viviendas sin gente.
REFORMAS URBANÍSTICAS O NEGOCIOS REDONDOS
La especulación pues no existe como una fatalidad sino que cuenta con todo un apoyo de los poderes públicos a todos los niveles. Los planes de reforma internos y expropiaciones son otro de los medios por las que zonas típicamente populares y baratas son sometidas a una fuerte revalorización. Los planes de reforma interna que afectan al centro de las ciudades los convierten, día tras día, en centro comercial y especulativo, quedando sin resolver la realidad social que envuelve estos barrios en restructuración. Las perspectivas de estas grandes inversiones dejan totalmente al margen a la gente que allí ha vivido, ya que nunca podrá acceder al nuevo modelo económico que le obligará a seguir. Así, la mayor parte de la gente se ve obligada a irse lejos, a las afueras de la ciudad o, en muchos otros casos, se quedará en condiciones de pobreza más extrema. El entorno en que siempre se han desenvuelto habrá cambiado y, en estos casos, la falta de posibilidades les hará imposible el desplazarse a otros sitios para empezar de nuevo, nueva casa, nuevos vecinos.
LAS HIPOTECAS Y LAS MAFIAS DE SUBASTEROS
Aparte de la Administración, Generalitat y el Ay-untamiento que son quienes deciden sobre los planes especiales de reforma, expropiaciones, calificaciones de terrenos, etc… también en los juzgados operan directamente mafias de subasteros, donde se consiguen beneficios especulando con las casas de gente que ha caído en la trampa, por tener hipotecada la casa donde estaba habitando. Normalmente al ser expropiadas judicialmente, el banco ya habrá amortizado la mayor parte de lo que prestó. Pone las viviendas a bajo precio, pero éstas no irán a parar a gente que las habite sino que se venderán en el mercado inmobiliario consiguiendo cuantiosos beneficios. En cambio la familia que habitaba la casa, que probablemente dejó de pagar por problemas de reconversión o precarización laboral, no podrá conseguir otra vivienda, es más, puede encontrarse con que los mismo subasteros se la intenten revender a un precio que nada tiene que ver con lo que le quedaba por pagar o lo que costaba la vivienda en el momento que la compró.
ESPACIOS MUERTOS PARA SATISFACER AL MERCADO
La realidad social contrasta con la brutal especulación que sufre el suelo de la ciudad, donde las grandes inmobiliarias se enriquecen a costa del techo de muchísima gente. Estos procesos especulativos ocasionan que grandes superficies queden deshabitadas durante mucho tiempo esperando que el valor suba, y así se van deteriorando, con las consecuencias de insalubridad y peligros físicos por derrumbamientos debido al estado ruinoso de estas casas. En Barcelona, el número de viviendas abandonadas es de 15.000, pero hay otro gran número de casas que se utilizan mínimamente como segunda residencia y un numero muchísimo mayor de ellas que están desocupadas
La okupación
NADA NUEVO
La ocupación de espacios no utilizados, en desuso o abandono existe desde que aparece la propiedad privada. Desde los principios ha ido ligado a un estado de necesidad y surge de unas determinadas situaciones de desigualdad social. La ocupación se viene dando en todos los procesos históricos, como medio de adquisición ante la necesidades más elementales: la alimentación, el trabajo, la vivienda. En distintas épocas la ocupación se va transformando ante esas necesidades. Ocupaciones de tierras, por parte de indígenas después de la colonización, de fábricas para poder organizar el trabajo en condiciones mínimas, o por falta de vivienda de los grupos mas desfavorecidos socialmente.
L@S JÓVENES NOS MORIMOS DE ASCO
La realidad en que vivimos l@s jóvenes y sobre todo en las capas más pobres, se condiciona a la precariedad laboral, la inseguridad del trabajo, las dificultades para poder acceder a unos estudios… Esto contribuye a difundir los valores de competitividad y en consecuencia de individualismo y de insolidaridad. A la vez, no se promueven lugares de reunión y debate sino que predominan los centros donde es la Administración la que define la organización, financiación y funcionamiento. Se potencia así la pasividad, contraria a la intervención en lo social.
Nl LUJO, Nl CAPRICHO
Es evidente la imposibilidad de realizar experiencias e iniciativas que contribuyan al desarrollo, tanto personal como colectivo, y donde poder expresarse libremente. Pues no podemos disponer de un espacio donde se puedan promover estos derechos tan fundamentales y básicos, ya que el coste de la vivienda es desorbitado en relación a los recursos económicos de la gente joven. Intentar recuperarlos en ningún momento se puede entender como un lujo o un capricho, sino como una necesidad que condiciona la vida misma y en consecuencia a la comunidad.
MÁS QUE UNA SOLUCIÓN, LA ÚNICA ALTERNATIVA
Es evidente el mal reparto que hay del terreno. Así no es difícil entender que el buen uso que hay que darle a los espacios abandonados es una alternativa real para solucionar la falta de espacios y de vivienda. Cualquier estudio sobre los miles de metros cuadrados abandonados relacionado con la gente necesitada de vivienda llegaría a la conclusión que éstos tendrían que ser utilizados.
ORGANÍZATE Y LUCHA
La okupación no es ninguna etiqueta, ni moda, ni tribu, sino una respuesta a lo establecido, a lo obligado, a lo destructivo del Sistema. La única forma posible de autoorganizarse y crecer como personas y colectivo.
Los espacios y la vivienda son vitales para todo el mundo, resistir en ellos y reivindicarlos demuestra, cada día que pasa, que es posible darle la vuelta a la tortilla. Que cada un@ no puede depender ni someterse a su esclavitud.